Capital Rugby homenajea otra vez a los héroes de Malvinas que estuvieron en la Guerra mientras jugaban al rugby. A continuación la la historia de Diego Cueto Rua, exjugador de La Plata RC, quien relata su experiencia personal antes, durante y después del conflicto de 1982.
Había terminado el servicio militar en 1981 en la Décima Brigada de La Plata. En abril de 1982, fue convocado nuevamente tras la toma de las islas. Aunque su padre le advirtió sobre la seriedad del conflicto, él sintió orgullo y ganas de ir, sin dimensionar inicialmente lo que vendría. Al momento de partir, no sabían con certeza su destino; se rumoreaba que iban al sur, pero no que desembarcarían en las islas [01:44].
Estuvo apostado en Moody Brook, que era el cuartel de los ingleses. Hacia el final del conflicto, fue trasladado a Puerto Argentino para realizar tareas de guardia al General Jofre, comandante de la décima brigada.
Al recordar la experiencia, menciona haber pasado por momentos traumáticos marcados por el frío, el hambre y el miedo.
Diego destaca que dos pilares evitaron que cayera en la depresión o situaciones extremas que afectaron a otros excombatientes: su familia y el club de rugby.
Se reincorporó a La Plata RC en septiembre de 1982. El deporte, los entrenamientos y las amistades le permitieron “sacar la cabeza” del conflicto y aliviar la carga emocional.
Menciona que durante mucho tiempo hubo un sentimiento de vergüenza por haber perdido la guerra y que la sociedad inicialmente los trató como “los locos de la guerra”.
No ha regresado a las Malvinas. En la nota expresa que no se siente preparado emocionalmente para volver y que ver fotos de sus amigos que quedaron allá es algo que no cree poder soportar.
Gracias a la comunicación con otros veteranos (potenciada durante la pandemia), ha logrado compartir sus vivencias y sentir “más aliviada la mochila” que carga.
















