Pasó una nueva edición de un clásico platense de rugby. Esta vez La Plata versus San Luis y el balance fue más que positivo. Más de 5 mil personas disfrutaron de una tarde de sol en Gonnet y si bien el partido no fue el mejor ni muy bien jugado, tuvo emoción hasta el final. Y un ganador que tiñó el festejo de amarillo.
El público supo convivir en paz uno al lado del otro, sin personal policial ni de seguridad privada que se interpusiera. Los mismos entrenadores en algunos casos pusieron paz cuando algún nervioso quiso pasarse de listo.
Es verdad que en la previa se produjeron algunas cargadas que pudieron ser tomada a mal por una parcialidad pero nada que rompiera la buena convivencia. Y cuando eso sucedió los mismos protagonistas se dieron cuenta que no era el lugar para arruinarlo.
Para la próxima edición las autoridades municipales tendrán que tomar nota de los accesos y establecer normas de tránsito que no afecten a los vecinos. Gonnet, después de las 14 horas, fue un caos. Por ejemplo la calle 16, la que divede la República de los Niños del Club Universitario fue intransitable: nadie sabía para cuál lado circular, se estacionaron autos de ambos lados y muchos quedaron “atrapados”.
Muchas personalidades de la política, el deporte y la cultura platense estuvieron presentes en el predio de La Plata RC. Incluso muchos se quedaron a pasar el final de la tarde en los varios sectores que se habilitaron para la reunión de camaradería.
Antes, como en la previa de cada partido de rugby se realizó una reunión entre dirigentes y exjugadores de varias camadas.




















