Diego Cueto Rúa nunca imaginó que iba a terminar en una guerra en las Islas Malvinas. En 1981 había realizado el Servicio Militar Obligatorio, al que había esquivado dos años con prórrogas para poder estudiar Educación Física y seguir jugando al rugby en su Club, La Plata, al cual llegó con 13 años. En abril de 1982 le llegó la citación mientras estaba en su casa y tras unos meses de haber sido dado de baja del Comando de la 10ma Brigada, en barrio Hipódromo. Así empezó esta historia.
“Al principio sentí orgullo y nada de miedo”, destacó y contó que sólo su padre, que era un estudioso de las guerras y le decía que los ingleses iban a venir, todos los demás le aseguraban que se quedara tranquilo que eso no iba a suceder. Se despidió de su señora (se había casado ese año) y se fue al Sur justo antes de rendir su última materia, Historia Argentina.
En Malvinas estuvo en el Moody Brook, el viejo cuartel de los ingleses. Pero unos días antes del bombardeo final fue trasladado a Puerto Argentino. para hacerle guardia al general Jofre.
“No pude volver. No lo soportaría. Veo fotos de mis amigos que quedaron allí… (se emociona). Me dicen que trae alivio pero no quiero volver a pasar por situaciones que me hicieron muy mal”, cuenta de la posibilidad de regresar al lugar de la Guerra.
“Recién después de la pandemia pude sumarme a algunos grupos de Malvinas. Hasta ese momento no pude hablar mucho de mi experiencia”, continuó. “Ahora me siento más aliviado antes sufría vergüenza por haber perdido y tristeza por todos los amigos que perdí allá. Hicimos todo lo que podíamos pero muchos hermanos quedaron allá”.
Tres meses después de la Guerra se reincorporó a La Plata RC. Él asegura que por suerte. “Dos cosas me salvaron de situaciones que atravesaron otros excombatientes, por un lado mi familia y por otro el Club”.
Contó que volvió a jugar hasta los 26 años, que fue entrenador y siguió vinculado. Sigue de cerca lo que sucede en el Club que hace unos años lo distinguió por su condición de excombatiente. El Zorro Zorrarain y Mercerat, también canarios, fueron otras socios que estuvieron de alguna manera vinculados a la Guerra.
Cueto Rúa disfruta hoy, que está jubilado, de sus nietos. Y de ir a ver los sábados a La Plata RC. Y luce con tristeza y dignidad su paso por las Islas Malvinas. Él, como otros rugbiers que estuvieron allí hace 43 años, son y serán héroes para toda la vida.

















