No tiene sentido pensar si fue justo o no el descenso de San Luis porque claramente no mereció semejante castigo. Pero terminó último y jugó el repechaje. ¿Por qué salió último? Porque tomó malas decisiones, tuvo muchísima mala suerte con las lesiones y porque se le escaparon puntos clave en los finales de cada partido. El repechaje fue un compendio de todas estas malas señales del equipo: cuesta entender cómo el equipo no supo defender la pelota durante dos minutos para no cometer la infracción que acabó con el penal en contra.
Se sabía que iba a ser una serie difícil. Que la superioridad era compleja de mostrarla en cancha. Así fue. El 18-16 abajo contra Champagnat lo resume. Derrota y descenso. La tristeza y un desafío enorme de replantear nuevos objetivos para regresar en 2027 y no perder el ritmo de Top 12. No puede retroceder institucionalmente: mantener cantidad y calidad de jugadores. Tragar veneno y seguir adelante. El desafío es volver.
Ahora será tema de la Comisión Directiva y de los jugadores llegar a un buen puerto para la elección del nuevo staff, a sabiendas que Pablo Cáffaro y Luciano Lazzarini no seguirán. Candidatos hay varios pero falta un tiempo para elegir al sucesor.


















