No jugó pero jugó. No hizo tries pero fue la figura. No se llevó el premio pero sin él la historia, tal vez, pudo ser diferente. Agustín Creevy resultó el hombre de la tarde en La Cumbre en el triunfo de San Luis sobre La Plata.
Desde la semana se empezó a hablar de él y de alguna manera la presión sobre sus espaldas, como tantas veces en Los Pumas. Que si jugaba, que si no jugaba, que cuándo jugaba… Creevy se llevó la previa y mucho más en las horas previas cuando se supo que había firmado planilla y estaba habilitado para entrar.
Ya había dicho que no jugaba. Pero jugó. Lo hizo de ayudante y fue clave. Además de entrenar y despertar al pack en el scrum estuvo en contacto con los jugadores toda la tarde. Desde temprano. Entró y salió del campo las veces que fueron necesarias para hablar con los jugadores, principalmente con los forwards.
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San Luis arrasó en el scrum como nunca antes en el torneo y como nunca antes en mucho tiempo. Todo mental. El grupo se motivó con su presencia y todo giró al rededor suyo.
Fue tan determinante en la previa y durante el partido como inteligente en el final. Se fue. Nadie lo vio pero un minuto antes del pitazo final dejó la cancha. No quiso más protagonismo porque era de los jugadores, ahora sus compañeros, con los que volverá a entrenar en la semana y con los que entrará a la cancha el 16 de agosto contra Belgrano. ¿Y si lo convencen para que esté unas semanas más? Agustín Creevy fue una de las grandes figuras del clásico.


















